Nuevo día!! ALEHOP!!!

Leí que iba a llover… así que planes sin playa. Sonrío.

Hace un rato que me he despertado y me han entrado esas ganas de escribiros que.. uf hacen que deje lo que había empezado a hacer y plaf a por ello. Sonrío.

Cuando estaba convaleciente en el mes de enero en el hospital, una amiga me trajo unas orquídeas. Me hizo muchísima ilusión ponerlas justo al lado de la ventana, frente a mí, me daba alegría. Hay momentos en los que valoras aún más los detalles, las muestras de cariño, el hacerte sentir que tienes personas bonitas cerca de ti.

Pasaron los días y de regreso a mi casa, y de verdad de la buena que las cuide lo mejor que supe, las orquídeas, de un día para otro empezaron a perder pétalos y … plaf «como muertas».

Que hice yo? Nooo las tiré, simplemente la cambié de sitio porque ya no lucian donde estaban, y las seguí cuidando, de una manera distinta, sin tanta atención pero sin olvidarme de ellas.

Sabéis que ha pasado? Hoy han aparecido los dos primeros capullitos de flor!!!

Como ya sabéis que me encanta sacar de las cosas cotidianas pequeñas » pistas» para aplicar a la vida diaria … la sorpresa de hoy, me ha hecho reflexionar sobre la importancia de «NO TIRAR por la borda»
aquello o aquellos que te han llegado con cariño, aquello o aquellos que un día te alegraron el alma, aquello o aquellos que no buscabas pero la vida te los regaló, aquello o aquellos que se cruzaron en tu camino y te acompañaron en los buenos y malos momentos, aquello o aquellos que te provocaron cosas buenas o bonitas, aquello o aquellas personas que te han dado emoción a tu vida y te han hecho sonreír.

A veces hay momentos en los que pensamos que una amistad o un amor se ha terminado o debe terminarse. Que esos pétalos caídos o incluso ese tallo ya limpio, solo tienen una lectura : TIRAR. Pero nos hará bien, antes de hacerlo, recordar todo lo que hubo «antes de llegar a aquella decisión».

La amistad y el amor, si son de verdad, pueden quedarse «sin hojas, sin flores», pero no olvidemos que siempre habrá una posibilidad de resurgir, reaparecer, incluso con más fuerza e intensidad. A veces es suficiente ESPERAR, decidir qué aquel sitio ya no era su sitio, así que lo mejor ha sido cambiarlo de lugar, pasarlo a otro que este más apartado pero en el que le siga dando luz. No dejar de regarlo, aunque ya no sea cada día. No dejar de mirar como está, aunque sea de REOJO. Recordarlo o recordarle, aunque sea de vez en cuando. Y si después de todo eso sigue en nuestro pensamiento y en nuestro corazón, seguro que en el momento menos esperado, pero justo en el momento que deba ser, plaf … vuelva a resurgir ese «capullito» que nos provocó y nos volverá a provocar esa sonrisa, esa alegría, esa ilusión de saber que allí está algo o alguien que mereció la pena seguir «cuidando».

Os deseo una semana relinda a todos, llena de buenos y bonitos pensamientos, llenos de esperanza en que la vida nos pondrá las pistas necesarias para ayudarnos a resolver nuestras dudas. Llena de ganas de no TIRAR por la borda personas y cosas que valieron la pena y que pueden seguir valiéndola. A veces solo necesitamos tener paciencia con la impaciencia y esperar que la vida nos diga: ahí está, no dejes escapar esa oportunidad de recuperar algo que nunca se marchitó, solo estaba esperando el mejor momento para volver a relucir.